Los 10 errores que te impiden perder grasa (aunque entrenes y hagas dieta)

Perder grasa corporal no es una cuestión de fuerza de voluntad.
Es una cuestión de entender cómo responde tu cuerpo a lo que haces cada día.

La mayoría de personas cree que si entrena más y come menos, los resultados llegarán. Al principio puede funcionar, pero tarde o temprano el progreso se frena. Y cuando eso ocurre, aparece la frustración, la culpa y la sensación de que “algo falla”.

Lo que falla no eres tú.
Lo que falla es el enfoque.

En este artículo vas a encontrar los 10 errores más comunes que bloquean la pérdida de grasa, explicados con base científica, experiencia práctica y soluciones claras. Si corriges solo algunos de ellos, tu cuerpo empezará a responder de forma diferente.

Los 10 errores que te impiden perder grasa (aunque entrenes y hagas dieta) – AlejandroAriasFit

Error 1. Comer demasiado poco durante demasiado tiempo

Este es el error más frecuente y el más dañino.

Cuando reduces demasiado las calorías durante semanas o meses, el cuerpo interpreta que hay escasez. Y cuando el cuerpo percibe escasez, se defiende.

Aparece lo que se conoce como termogénesis adaptativa: el metabolismo se vuelve más eficiente, gastas menos energía, tienes menos fuerza, menos motivación y más hambre. El cuerpo deja de usar grasa como combustible y empieza a conservarla.

Este fenómeno está ampliamente documentado. Estudios muestran reducciones del gasto energético de hasta un 25% tras dietas muy restrictivas, incluso cuando la persona vuelve a comer normal (Rosenbaum & Leibel, 2010).

Por eso muchas personas dicen: “como muy poco y no adelgazo”.
No es que tu cuerpo esté roto. Es que se ha adaptado.

La solución no es seguir recortando calorías. La solución es:

  • usar déficits moderados
  • periodizar las fases de pérdida de grasa
  • incluir descansos metabólicos
  • asegurar suficiente proteína

Si quieres entender los tiempos reales del proceso, te recomiendo este artículo donde explico cuánto se tarda en perder 1 kg de grasa de forma fisiológica y realista, para que no caigas en expectativas irreales.

Error 2. Hacer demasiado cardio y poca fuerza

El cardio quema calorías, pero no protege el músculo.

Cuando haces grandes volúmenes de cardio y no entrenas fuerza de forma estructurada, el cuerpo pierde masa muscular junto con la grasa. Y cada kilo de músculo que pierdes reduce tu metabolismo basal, lo que hace que cada vez sea más difícil seguir perdiendo grasa.

El entrenamiento de fuerza:

  • preserva masa magra
  • mejora la sensibilidad a la insulina
  • aumenta el gasto energético en reposo
  • facilita el mantenimiento del peso perdido

Un meta-análisis de Schoenfeld (2016) demostró que el entrenamiento de fuerza es clave para mejorar la composición corporal incluso sin grandes pérdidas de peso.

La mejor estrategia no es hacer más cardio, sino usar el cardio como complemento, no como base. La fuerza debe ser el pilar del entrenamiento cuando el objetivo es perder grasa.

Error 3. No consumir suficiente proteína

La proteína no es solo un macronutriente. Es una herramienta metabólica.

Cuando la ingesta de proteína es baja:

  • aumenta el hambre
  • se pierde músculo
  • baja el gasto energético
  • empeora la adherencia
  • el cuerpo se adapta peor al déficit

En cambio, una dieta rica en proteína:

  • aumenta la saciedad
  • protege la masa muscular
  • incrementa el efecto térmico de la dieta
  • mejora la calidad del peso perdido

Estudios muestran que ingestas entre 1,6 y 2,4 g/kg de peso corporal preservan masa magra incluso en déficit calórico (Helms et al., 2014).

Si quieres profundizar en este punto, aquí tienes un artículo (Por qué la proteína es importante ?) donde explico por qué la proteína marca la diferencia real en tus resultados y cómo ajustarla según tu objetivo.

Error 4. Dormir mal y esperar perder grasa

Dormir poco no solo te cansa. Te engorda.

La falta de sueño altera las hormonas que regulan el hambre y la saciedad, eleva el cortisol y reduce la sensibilidad a la insulina. El resultado es un cuerpo que almacena más grasa aunque comas lo mismo.

Un estudio de Nedeltcheva (2010) mostró que personas que dormían 5 horas perdían hasta un 55% menos grasa que aquellas que dormían 8 horas, con la misma dieta.

El sueño no es un complemento. Es parte del plan.

Error 5. Vivir con el cortisol elevado (estrés crónico)

El estrés crónico es uno de los mayores enemigos de la pérdida de grasa, especialmente en la zona abdominal.

El cortisol elevado:

  • favorece la acumulación de grasa visceral
  • dificulta la oxidación de grasa
  • aumenta el hambre emocional
  • empeora la sensibilidad a la insulina

Por eso hay personas que entrenan bien y comen bien, pero siguen acumulando barriga.

En la guía completa sobre cómo perder grasa abdominal explico en detalle por qué el estrés y el cortisol son factores determinantes y cómo reducirlos de forma práctica.

Si tu vida es caótica, tu cuerpo también lo será.

Error 6. Comer saludable sin controlar cantidades

Comer sano no es lo mismo que comer en déficit.

Aceite de oliva, frutos secos, aguacate, chocolate negro… son alimentos saludables, pero extremadamente calóricos. Si no controlas las cantidades, pueden sabotear cualquier dieta sin que lo notes.

Aquí no se trata de pesar todo, sino de aprender a estimar porciones y entender qué alimentos son más densos energéticamente.

Error 7. Cambiar de dieta cada semana

El cuerpo necesita consistencia, no estímulos nuevos cada siete días.

Cuando cambias de dieta constantemente:

  • no permites adaptaciones
  • pierdes adherencia
  • aumentas estrés
  • nunca sabes qué funciona

La evidencia es clara: la adherencia es el predictor número uno del éxito a largo plazo (Teixeira et al., 2011).

La mejor dieta no es la perfecta, sino la que puedes mantener durante meses. o incluso años.

Error 8. Subestimar el NEAT (actividad diaria)

El gasto energético diario no viene solo del gimnasio.

El NEAT (actividad no asociada al ejercicio) puede variar hasta 2000 kcal/día entre personas (Levine et al., 2005). Caminar, moverte, levantarte, cambiar de postura… todo cuenta.

Entrenar una hora y pasar el resto del día sentado reduce drásticamente el déficit real.

Error 9. Medir el progreso solo con la báscula

La báscula no distingue grasa de agua, músculo o inflamación.

Puedes perder grasa sin que el peso cambie, y puedes bajar peso sin perder grasa. Por eso es fundamental saber cuál es tu porcentaje de grasa corporal y cómo medirlo correctamente.

En esta guía completa te explico cómo calcular tu porcentaje de grasa con y sin plicómetro, paso a paso, con fórmulas y ejemplos.

Error 10. No tener un plan (solo intención)

La intención no quema grasa. El plan sí.

La mayoría de personas no falla por falta de ganas. Falla por falta de estructura. Sin un plan, cada día se convierte en una negociación mental: “¿Entreno hoy o mañana?”, “¿Qué como?”, “¿Me salto la cena?”, “¿Y si hoy compenso con cardio?”. Ese desgaste de decisiones no solo te hace abandonar antes, también genera estrés y te empuja a tomar peores decisiones cuando tienes hambre, cansancio o un día complicado.

Un plan elimina la improvisación. Y cuando eliminas la improvisación, gana la adherencia.

Además, sin una estrategia clara es muy fácil caer en el error de “hacer mucho pero mal”: entrenar sin progresión, comer “sano” pero sin cantidades, recortar calorías al azar, cambiar de método cada semana, o medir el progreso solo con la báscula. Todo eso no es falta de disciplina. Es falta de dirección.

Lo que realmente funciona es un sistema sencillo, repetible y sostenible. Un plan bien planteado te da cuatro ventajas que, juntas, marcan la diferencia:

Primero, te dice exactamente qué hacer cuando estás motivado, pero también cuando no lo estás.
Segundo, reduce el estrés porque no tienes que decidir constantemente.
Tercero, te permite evaluar resultados de forma objetiva y ajustar (en lugar de empezar de cero cada lunes).
Cuarto, te ayuda a mantener el proceso el tiempo suficiente para que el cuerpo responda, que es lo que casi nadie hace.

Si quieres empezar con un plan claro, sencillo y aplicado a tu vida real, puedes descargar mi guía gratuita de alimentación para perder grasa. Ahí tienes una estructura para organizar comidas, porciones, errores comunes y cómo montar tu dieta sin obsesionarte, de forma práctica y sostenible.

Sin un plan claro, acabarás improvisando (y la improvisación te frena)

La mayoría de personas no falla por falta de ganas, sino por falta de estructura. Un plan elimina decisiones, reduce estrés y te permite avanzar incluso en días difíciles.

Para ayudarte a empezar, he creado una guía gratuita con un sistema sencillo de alimentación para perder grasa sin dietas extremas ni obsesión.

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